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EL VALOR DE LOS OMEGA 3

Tomado de: www.granadahoy.com José Luis Marti

Estos ácidos grasos se denominan esenciales o indispensables porque nuestro organismo no los fabrica y son imprescindibles para el buen funcionamiento del cuerpo y para prevenir enfermedades
LA Declaración de Barcelona: Los Derechos Alimentarios del Hombre, fue avalado por la FAO y proclamada en Barcelona en 1992. La dieta mediterránea es la que manifiesta en forma de los saludables hábitos alimenticios tradicionales de las gentes que han poblado durante miles de años la cuenca del Mediterráneo. El estado actual de los conocimientos médicos y nutricionales proporciona una clara evidencia de que los hábitos alimentarios de la dieta mediterránea tradicional son beneficiosos para la salud.
Esta declaración proclama: "son características esenciales de la dieta mediterránea el consumo abundante de cereales y sus derivados (pasta, arroz, pan), legumbres, frutas, verduras y hortalizas, con menores cantidades de pescados, aves, huevos y leche entera. Y aún menores porciones de carnes. Estos alimentos se condimentan habitualmente con aceite de oliva y se acompañan de un consumo moderado de vino con la comida.
Se le reconoce como un invento norteamericano, pues en 1962 el profesor Ancel Keys, el más notable especialista en Nutrición humana de los EEUU, llega a Italia con el ánimo de pasar unas semanas de descanso con la preocupación de la gran incidencia de la enfermedad coronaria en su país. Allí conoce al profesor Grande Covián y elaboran en conjunto la teoría lipídica, que va a conmocionar el mundo de la Bioquímica, Nutrición y la Clínica cardiológica. Se pregunta por qué los habitantes de la cuenca mediterránea tienen más bajo nivel de colesterol en sangre, menor incidencia de aterosclerosis y se mueren menos de infarto que sus compatriotas americanos. Después de 20 años de trabajo edita un libro, Comer bien y estar bien, que se convierte rápidamente en un best seller y es , en realidad, el primer tratado sobre la dieta mediterránea.
Junto a hábitos de vida sanos, ejercicio físico diario, abandono del tabaco, control de la presión arterial, diabetes, obesidad, el manejo de la dieta equilibrada es el arma principal con que cuenta la humanidad para luchar contra las dos primeras causas de muerte, infarto y cáncer.
ácidos grasos omega 3
En los años 70 un grupo de científicos daneses hizo la curiosa observación de que la enfermedad coronaria era muy rara entre los esquimales de Groenlandia y los japoneses a pesar de que su dieta estaba compuesta casi exclusivamente de pescado rico en grasa insaturada. Los esquimales tomaban 700 gramos al día y los japoneses 200. Veinte años después, las investigaciones clínicas han confirmado de manera abrumadora el efecto cardioprotector de los ácidos grasos Omega 3.
Las enfermedades cardiovasculares se relacionan con al dieta y especialmente con las grasas saturadas, de ahí la teoría lipídica de la aterosclerosis del compatriota Grande Covián. Las grasas de origen animal son saturadas (carne, embutidos, quesos curados, leche entera, platos precocinados, bollería), tienen un alto contenido en ácidos grasos saturados, que elevan el colesterol y favorecen las enfermedades cardiovasculares. Los ácidos grasos se dividen en saturados e insaturados. Los saturados están presentes en la grasa de origen animal. Los insaturados se dividen en monoinsaturados (aceite de oliva virgen) y poliinsaturados (AGPI). Estos últimos comprenden los Omega 6, presentes en aceites vegetales, y los ácidos grasos Omega 3, presentes principalmente en el pescado azul (sardinas, boquerones, atún, caballa, truchas). Los Omega 3 se denominan esenciales o indispensables porque nuestro organismo no los fabrica y son imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo y para prevenir distintas enfermedades. Con el abandono de la dieta mediterránea, tan recomendada por los cardiólogos, han surgido los alimentos funcionales que llevan Omega 3, que cubren en parte la carencia en nuestra alimentación diaria. Fruto de su necesidad algunos laboratorios han hecho cápsulas de Omega 3. Del total de grasas que se deben ingerir al día (20-30%), del aporte calórico, las grasas saturadas no deben superar el 10%. La grasa monoinsaturada (aceite de oliva) debe significar el 15 y 5% restante, que debe corresponder a los ácidos grasos esenciales, entre ellos los Omega 3.
Uno de los estudios más importantes que ha demostrado el efecto beneficioso de los ácidos grasos Omega 3, es el estudio Gissi-Prevenzione. El beneficio se obtuvo al tomar una cápsula de 850-880 miligramos de EPA/DHA a pacientes que ya estaban haciendo prevención secundaria y por lo tanto tomaban aspirina, estatinas, betabloqueantes, IECA.
Los efectos cardiovasculares de los Omega 3 son: reducen la incidencia y mortalidad total por enfermedades cardiovasculares; descenso de arritmias y muerte súbita; reducción de los triglicéridos según un metaanálisis de 65 estudios, en un 30%; mejoran la función endotelial e impiden la formación de la placa de ateroma y disminuyen el colesterol LDL (malo). El pescado aporta a la dieta proteínas fácilmente asimilables, minerales y oligoelementos. El pescado azul es más graso y el blanco (besugo, merluza) tiene menos grasa insaturada.
El efecto de una dieta rica en pescado se ha estudiado en la ciudad de Kuopio (Finlandia), comparando las personas que tomaban pescado con las que no lo tomaban. Se observó que tomar pescado tres veces por semana reducía un 30% el riesgo de padecer enfermedades cerebrovasculares.
 

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